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Narrativas Digitales, Antropología Visual y Fotografía como Práctica Colaborativa para la Producción de Documentales Interactivos

Carlos Saldaña Ramírez

En estos apuntes, se presenta una trayectoria profesional significativa que destaca la intersección entre narrativas digitales, antropología visual y la fotografía aplicada en la producción de documentales interactivos. No se enfoca en un proyecto específico en curso, sino en una evolución personal y profesional que ha llevado a la creación de nuevas formas de documentar la realidad.

Inicialmente, como muchos de ustedes, cursé estudios en Comunicación Social en la Universidad Autónoma Metropolitana, en la unidad Xochimilco, y en Artes Visuales en la Academia de San Carlos, haciendo de la combinación de estas disciplinas mi campo de especialización. Desde temprana edad, me preparé para documentar la realidad a través del uso de la cámara, permitiendo que las imágenes y los sonidos relataran las historias por sí mismos. Sin embargo, con la experiencia me di cuenta de que existen múltiples formas de hacer documentales, y estos métodos no son estáticos sino que se adaptan y evolucionan con el tiempo, la tecnología y las circunstancias sociales.

Hace aproximadamente ocho años, comencé un proyecto documental en la UAM Cuajimalpa, un proyecto con una perspectiva de género que al principio llevaría el nombre de “Proyecto cuerpo” y que con dos años de trabajo y reflexiones terminó por llamarse “Después de la violencia”. Sin embargo, cuando intenté grabar, me encontré con la resistencia de los sujetos a ser filmados. Este fue un punto de inflexión que me llevó a cuestionar la metodología tradicional del documental y a explorar nuevos caminos. En lugar de ser yo quien documentara, entregué la cámara a los participantes, permitiéndoles registrar sus propias historias y miradas.

Este cambio de enfoque se inspiró en los proyectos de Antonio Zirión, quien promovía la idea de “mirar con el otro”. Así, los sujetos de estudio se convirtieron en narradores de sus propias historias, y yo en un contenedor de estas narrativas. Este método no solo implica la adopción de nuevas tecnologías, sino también la adaptación de estas herramientas para la enseñanza y el aprendizaje.

Uno de los proyectos más significativos que surgieron de esta iniciativa fue en Honduras, donde trabajamos con periodistas locales. Ante la falta de cámaras fotográficas y de vídeo, utilizamos teléfonos celulares para documentar. Este proyecto, en colaboración con la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula, incluyó talleres de storytelling, fotografía y antropología visual. Los resultados fueron notables, aunque nos enfrentamos a desafíos como la retirada del documental interactivo por parte del gobierno hondureño, lo que nos obligó a recuperar y reestructurar el material.

Las narrativas resultantes de estos talleres son autóctonas y etnográficas, construidas con la intención de crear un contenedor de historias que refleje diversas realidades. Según Roland Barthes (1990), las narraciones son formas organizadas de contar historias y existen desde el origen de la humanidad. Estas historias no solo fueron capturadas con teléfonos celulares, sino también editadas en estos dispositivos, lo que resalta el potencial de las tecnologías móviles en la creación documental moderna.

Este apunte es una pequeña muestra de los ejercicios desarrollados para dejar que las imágenes y sonidos hablen por sí mismos, creando un formato innovador y colaborativo de narrativas visuales.

 

En la continuidad de esta narrativa sobre mi trayectoria, quiero exponer y estructurar los elementos clave de mi trabajo en seis puntos fundamentales, acompañados de sus respectivas conclusiones.

  1. Talleres de narrativas digitales: en los talleres que he impartido, uno de los principales objetivos ha sido ilustrar y comprender el digital storytelling. Los participantes, a través de sus propias fotografías, han logrado contar sus historias de una manera efectiva y reveladora. El entendimiento de la antropología visual, la capacidad para observar y documentar con una cámara, y la fotografía colaborativa son pilares esenciales. Estos talleres no solo buscan que los participantes aprendan a usar la tecnología sino que formen una comunidad de prácticas para intercambiar saberes y producir documentales interactivos enriquecedores.
  2. Investigación basada en documental participativo: la investigación en este ámbito se apoya en técnicas cualitativas que incluyen el documental participativo, aportando una dimensión emocional y afectiva. Este enfoque no solo enriquece la comprensión de los fenómenos estudiados, sino que también promueve el desarrollo de la empatía, el autoconocimiento y fortalece las relaciones entre los participantes. Las imágenes generadas por los participantes suelen ser extraordinarias, demostrando que el documental se genera con la visión única de cada individuo.
  3. Talleres de storytelling: los talleres de storytelling se centran en la creación de historias audiovisuales personales o colectivas, utilizando elementos clave como círculos de historias, retroalimentación y experiencias compartidas. Estos talleres, muy emotivos y personales, no solo capacitan en técnicas de grabación y edición, sino que fomentan una profunda reflexión personal y colectiva sobre las experiencias narradas.
  4. Impacto y beneficio de las narrativas: al explorar las narrativas digitales, se descubre que estas proporcionan datos sensoriales y emocionales que enriquecen tanto a los investigadores como a los participantes. El proceso de narrar historias personales a menudo implica revivir traumas significativos, ofreciendo una comprensión más profunda y humana de las experiencias. La dependencia tecnológica y la estigmatización son algunos de los desafíos encontrados, pero también elementos cruciales en el proceso de creación y reflexión.
  5. Difusión de narrativas digitales: la difusión de estas narrativas requiere un balance entre la libre circulación y el control de las historias. La falta de software especializado puede ser superada mediante el uso de software libre y bancos de imágenes y sonidos gratuitos, lo cual abre nuevas oportunidades para la producción documental y enriquece la ecología de los medios.
  6. Narrativas digitales en estudios de migración: mi último punto se centra en cómo estas narrativas digitales se aplican a los estudios de migración. Documentar las experiencias de migrantes y deportados permite humanizar estos procesos y resaltar las historias personales implicadas. Trabajar con periodistas que tienen una conexión personal con la migración ha permitido crear documentales ricos en contenido y empatía, mostrando la migración no solo como un tránsito sino como una vivencia cotidiana que afecta profundamente a sus vidas.

Conclusiones:

Partiendo de una revisión del uso de lo documental participativo en la investigación cualitativa, ha sido posible reflexionar sobre su utilización como herramienta de investigación, como técnica para abordar el trabajo de campo, y como recurso para difundir la información generada durante la investigación. En particular, se ha abordado el caso de las narrativas digitales, en cuanto proceso colaborativo de producción de narrativas audiovisuales. Con ello, se han presentado las ventajas y las bases teóricas de su incorporación al repertorio de la investigación cualitativa interesada en el estudio de las desigualdades y en los procesos de cambio social.

Entre las ventajas está que su implementación permite obtener información rica en elementos visuales, emotivos y reflexivos, al tiempo que se ofrece a los colaboradores capacitación en habilidades técnicas para producir objetos audiovisuales, se incentiva en ellos la escucha colectiva, y se generan narraciones que organizan significados compartidos. En última instancia, es importante aclarar que cada contexto de investigación demanda adaptar los métodos implementados, por lo que es la práctica la que permitirá conocer más en profundidad las posibilidades y límites de cada arte que dialoga con la investigación. Los índices para esa exploración son varios, y en este texto se ha pretendido dar un pequeño vistazo a uno de esos caminos.

La información visual generada es emotiva y reflexiva, y el impacto de estas narraciones en los participantes sugiere que deben adaptarse a cada contexto de investigación para explorar sus posibilidades y limitantes. En última instancia, el uso colaborativo de estas tecnologías fomenta una comprensión compartida y significativa de las diversas realidades humanas.